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INTRODUCCIÓN A LA TERMINOLOGÍA CIENTÍFICA

LAS LENGUAS CLÁSICAS

Los nombres vernáculos, o verdaderos nombres vulgares de los seres vivos, suelen cambiar entre las distintas regiones de un mismo país y, además, un mismo nombre puede referirse a distintas especies en distintos lugares, presentándose problemas insoslayables cuando la comunicación se establece entre personas de distinta lengua materna. Por ejemplo el nombre de tordo en castellano se asigna en algunas zonas a los estorninos y en otras a los zorzales.

Para solucionar esta situación los científicos adoptan la propuesta sistemática clasificadora de Linneo, quien asignó una denominación binomial latina o latinizada a cada especie que describía, simplificando así la fórmula anterior de hacerlo, que era mediante frases diagnósticas más largas y menos cómodas. Empleaba para ello el latín y el griego clásico, idiomas científicos hasta el siglo XVIII y empleados en la antigüedad clásica por eruditos como Aristóteles, Plinio, Eliano, Varrón y tantos otros. Hoy día se mantiene este uso de las lenguas clásicas, decisión que parece acertada tanto por tradición como por el hecho de que ya no sean propias de ningún país, es decir, por su carácter en principio neutral.

NORMAS DE USO DE LOS NOMBRES CIENTÍFICOS

La taxonomía, rama de la sistemática que propone principios y reglas para ordenar los seres vivos, establece un sistema de clasificación jerárquica según el cual las especies similares se integran en géneros y éstos se unen en familias. Como unidades superiores quedan los órdenes, clases, filos (en zoología) o divisiones (en botánica) y, por último, los reinos. Las normas que rigen para nombrar todos estos grupos taxonómicos (o taxones) están recogidas en los Códigos Internacionales de Nomenclatura y en ellos se dispone que los nombres de las especies deben ser binomiales (trinomiales, en el caso de las subespecies) y cumplir dos principios: el de univocidad (cada especie biológica es designada por un solo nombre) y el de irrepetibilidad (dos especies diferentes, en principio, no pueden recibir el mismo nombre científico).

Los nombres científicos que se aplican al rango taxonómico de especie constan de dos términos: el primero, o nombre genérico, designa al género al que pertenece la especie, mientras que el segundo, denominado nombre específico en zoología, particulariza una especie dentro de cada género. Al nombre completo se le denomina binomio en zoología y debe escribirse conforme a la gramática y el alfabeto latinos, por lo que las palabras que proceden de otras lenguas han de latinizarse de diferentes maneras. Así por ejemplo, es común encontrarse con epítetos específicos como naumanni o theklae, que son nombres dados en honor de una persona y simplemente quieren decir “de Naumann” y “de Thekla”.

Los códigos de nomenclatura dan libertad a los autores de las descripciones de las especies para nombrarlas como deseen, aunque recomiendan no utilizar, entre otros, términos que puedan resultar ofensivos, difíciles de pronunciar o excesivamente largos.

Esto hace que los nombres sean a veces una pura invención – como en el caso de los anagramas del tipo delichon, que designa un género de hirundinidae y se forma con las letras del nombre chelidon que era el nombre latinizado de la golondrina en griego, pero en la mayor parte de las ocasiones puede rastrearse su significado.

GRAMÁTICA Y GÉNERO

La mayoría de los términos científicos son tratados correctamente según las normas de la gramática latina, los nombres latinos o latinizados aparecen declinados y concertando en género, número y caso con los epítetos adjetivos (milvus migrans, fulica atra, rallus aquaticus,) e, incluso, los genitivos posesivos (como los dedicados a nombres de persona, falco Naumani) están correctamente construidos.

En algunas ocasiones lo que se produce es una simple aposición con función adjetival (sin concordancia) al estar basada la denominación en los nombres vernaculares, emberiza cirlus.

Las terminaciones más comunes son:

-us (masculino), -a (femenino), -um (neutro), ej. Auritus, aurita, auritum: de largas orejas (plumas en forma de orejas).

-is (masculino y fenenino), -e (neutro) ej. Agilis, agile: ligero, ágil.

-er (masculino), -era (femenino) , -erum (neutro), ej. Pulcher, pulcra, pulchrum: hermoso.

NOMBRES NATIVOS TOMADOS DE LAS LENGUAS CLÁSICAS Y DE TRAS LENGUAS ANTIGUAS Y MODERNAS.

Un ejemplo son los hoy nombres genéricos bufo, turdus o passer, los mismos que los latinos utilizaban para designar a búhos, zorzales o gorriones. Lo mismo sucede con los genéricos latinizados circus o larus, con los que los antiguos griegos denominaban a los aguiluchos y gaviotas respectivamente. En cuanto a la latinización de términos de otras lenguas, tenemos por ejemplo el escribano soteño emberiza cirlus, formado mediante latinización del antiguo germano emmeritz o embritz (que designaba al escribano) y por el nombre local boloñés (Italia) cirlo, para el escribano soteño.

NOMBRES MIXTOS GRECO-LATINOS

En muchos casos un elemento del binomio procede del latín y otro del griego, como en el nombre del cuervo ( corvus korax), donde el nombre genérico procede del latín “cuervo” y el específico del griego, también “cuervo”, significando ambos lo mismo. Otro ejemplo sería el nombre científico del zampullín común tachybaptus rufficollis, formado el genérico por los términos latinizados griegos tachys “rápido” y bapto “sumergirse” y el específico por los latinos rufus “rojo, bermejo” y collum “cuello”, significando ambos “(ave) con el cuello rojo que se sumerge rápido”.

Otro rasgo artificial es la latinización de gran parte de palabras griegas a las que se da una terminación en –us o en –um, como en laros > larus o anthos > antus.

En general, los nombres científicos se han tomado de las lenguas clásicas y de la mitología, otras veces describen al organismo o lo relacionan con otro parecido, en ocasiones se otorgan en honor a una persona o en referencia a un lugar y, finalmente, pueden tener un origen que induzca a equívocos.

        NOMBRES RELACIONADOS CON LA MITOLOGÍA

Los nombres inspirados en la mitología clásica son utilizados para designar a algunas aves, como por ejemplo el mochuelo común athene noctua, cuyo genérico alude a Atenea, diosa griega de la sabiduría, a quien estaban consagradas este tipo de aves (búho, lechuza, mochuelo); o el martín pescador alcedo atthis, refiriéndose su genérico al personaje mitológico Alcione, hija del rey de los vientos Eolo, que fue transformada en este ave por haber mantenido unas relaciones amorosas, prohibidas por los dioses, con un joven. También el alimoche común neophron percnopterus, lleva un genérico inspirado en un personaje mitológico que fue castigado por los dioses y transformado en este ave, por tramposo.

NOMBRES RELACIONADOS CON LA MORFOLOGÍA, EL COMPOTAMIENTO, LA SIMILITUD O LA APARIENCIA.

Muchos adjetivos como caeruleus, major, ater, fulvus, monachus o ridibundus, se siguen empleando en la actualidad casi con el mismo significado con que lo hacían los antiguos latinos, lo cual puede ayudar como regla mnemotécnica para distinguir entre las distintas especies. Así las lavanderas presentes en Extremadura son la blanca motacilla alba, la boyera motacilla flava y la cascadeña motacilla cinerea, que pueden diferenciarse por sus respectivos colores blanco, amarillo y gris, tal y como queda recogido en sus correspondientes nombres específicos. La gaviota reidora larus ridibundus, es designada con un nombre específico que hace relación a su grito semejante a la risa o quizás recoja el diseño que muestra su cara durante el invierno.

Varios nombres de aves son onomatopeyas latinas de cantos o reclamos, como por ejemplo el búho real bubo bubo, la grulla común grus grus, el cuco cuculus canorus o la abubilla upupa epops.

En el caso del quebrantahuesos gypaetus barbatus, su nombre científico quiere decir “buitre-águila barbado”, en indudable referencia a sus características intermedias entre águilas y buitres y a la presencia de plumas a modo de barba. Algo parecido le sucede al alcaudón común lanius senator, por el parecido de sus costumbres, en el almacenamiento de sus presas, con el “carnicero”, lanius en latín, debido a la manera de almacenar sus presas y por considerarse que su nuca o cogote tiene el mismo color púrpura con que los senadores romanos, senator, adornaban sus togas.

        NOMBRES DE PERSONAS, REGIONES Y HÁBITATS

Ciertos nombres científicos se asignan en honor a alguna persona, como el cernícalo primilla falco naumanni, en honor de J.A. Naumann, afamado ornitólogo alemán al que también se le dedica el turdus naumanni; o el águila imperial ibérica aquila adalberti, por el almirante príncipe Heinrich Wilheim Adalbert, de Prusia (1811-1873).

Otros nombres se refieren a una localidad o zona geográfica donde se encuentra la especie, como el pechiazul luscinia svecica, ave que tiene un importante núcleo reproductor en Suecia; o el águila culebrera europea circaetus gallicus, para quien el taxónomo Gmelin utilizo un ejemplar de Francia (la Galia) a la hora de describir la especie.

Son frecuentes también los rustica (hirundo rustica, golondrina común), pratensis (anthus pratensis, bisbita común) , hortulana (emberiza hortulana, escribano hortelano) (referidos a los campos y los cultivos), arvensis (alauda arvensis, alondra común) (referidos a los baldíos), rupestris (ptyonoprogne rupestris, avión roquero) (a las rocas) úrbica (delichon urbica, avión común), (referido a los núcleos urbanos), etc..

NOMBRES ENGAÑOSOS

En ocasiones la lectura de los nombres científicos puede inducir a error. Por ejemplo, la collalba rubia oenanthe hispanica, se denomina con tal específico a pesar de que la especie se distribuye ampliamente por toda la zona perimediterránea; quizá se deba a que Linneo utilizó para la descripción de esta Especie un ejemplar de la península ibérica, concretamente de Gibraltar, aunque en otras ocasiones podría tratarse incluso de un exceso de patriotismo. Otro caso es el de la pagaza piconegra gelochelidon nilotica, cuyo específico alude al lugar de donde tomó Gmelin en 1789 el ejemplar para el patrón descriptivo. Debemos también tener en cuenta los cambios naturales en la biogeografía de las especies, por ejemplo Bubulcus ibis, garza que ha experimentado una enorme expansión territorial en el último siglo, y para la que Linneo empleó la denominación ibis como indicación de la procedencia africana (Egipto) del ejemplar empleado para la descripción de la especie.

En definitiva, los nombres científicos son un instrumento esencial para la taxonomía y su lectura detenida puede proporcionar, además de cierto entretenimiento y deseo de curiosidad, ayudas muy valiosas para estudiar y recordar las especies en cuestión.

*CUADRO 1

ALGUNOS TÉRMINOS RELATIVOS AL COLOR

TÉRMINO RAÍZ

PROCEDENCIA

SIGNIFICADO

Alb-

albus (lat.)

blanco

Atr-

ater (lat.)

negro mate

Caerul-

caeruleus (lat)

azul celeste

Cholo-

chlorós (gr.)

verde

Chrys-

chryseos (gr.)

dorado

Ciner-

cinereus (lat.)

ceniciento

Cyan-

kyanos (gr.)

azul oscuro

Erythro-

érythros (gr.)

rojo

Flav-

flavus (lat.)

amarillo

Fusc-

fuscus (lat.)

oscuro, negro

Leuc-

leukós (gr.)

blanco

Lut-

luteus (lat.)

amarillento

Melan-

mélas (gr.)

negro

Nigr-

niger (lat.)

negro brillo

Ochr-

ochrós (gr.)

amarillo verdoso

Palid-

pallidus (lat.)

pálido

Phoenic-

phóinix (gr.)

púrpura

Purpur-

purpureus (lat.)

purpúreo, rojo

Pyrr-

pyrrós (gr.)

rojo fuego o vivo

Rub-

rubber (lat.)

rojo

Ruf-

rufus (lat.)

rojo

Striat-

striatus (lat.)

estriado

Virid-

viridis (lat.)

verde



*CUADRO 2

        ALGUNOS TÉRMINOS RELATIVOS A LAS DIFERENTES PARTES DEL CUERPO

TÉRMINO RAÍZ

PROCEDENCIA

SIGNIFICADO

Capill-

capillus (lat.)

cabello

Caud-

cauda (lat.)

cola

Cephal-

kephalé (gr.)

cabeza

Cill-

cilla (lat.)

cola

Colli-

collum (lat.)

cuello

Dactyl-

dáktylos (gr.)

dedo

Fron-

frons (lat.)

frente, rostro

Pter-

pterón (gr.)

ala, pluma

Pus,pod-

pús, podós (gr.)

pie, pata

Pyg-

pygáion (gr.)

rabadilla, culo

Rhynch-

rynchos (gr.)

hocico, morro, pico

Rostr-

rostrum (lat.)

pico

Torquat-

torquatus (lat.)

con collar

Ur-

urá (gr.)

cola



*CUADRO 3

        ALGUNOS TÉRMINOS DESCRIPTIVOS DE LA FORMA Y DEL COMPORTAMIETO

TÉRMINO

PROCEDENCIA

SIGNIFICADO

Acro-

ákros (gr.)

agudo, alto

Acut-

cutus (lat.)

agudo, afilado

Brachy-

brachys (gr.)

breve, corto

Crist-

cristatus (lat.)

crestado, con cresta

-cola

colo (lat.)

habitar

-culus, -ulus

-culus, -ulus (lat.)

-ito, -illo (diminutivo)

mega-

mégas (gr.)

grande, extenso

minut-

minutus (lat.)

menudo, pequeño

philo-

philos (gr.)

amigo, amado

platy-

platys (gr.)

ancho, plano

-vorus

voro (lat.)

devorar, engullir



* De Seoane y Egoscozábal (2000).


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