Arturo comenzó a patentar sus ideas en 1931 y llegó a tener casi una centena. Además consiguió algunos premios en certámenes de inventores, como los obtenidos con su purificador de gases contaminantes o el sistema de recuperación de helicópteros en caso de avería.
Si bien no parece cierto que el motor de Arturo fuera más económico que el de gasoil, eso no resta valor a su invención.
El carácter visionario de Arturo queda demostrado en el hecho de que actualmente científicos y empresas siguen probando prototipos que funcionen con hidrógeno.
Arturo lo vio posible en 1970, y montó un primer vehículo de hidrógeno, aunque no explicara que energéticamente no era rentable… o tal vez sí: puesto que no dio los detalles de su funcionamiento, no lo podemos saber.

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