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Significa que no necesita impulso exterior, que la fuerza motriz está en el interior del vehículo. Así, no es un vehículo autopropulsado un coche de caballos, puesto que la fuerza de tiro es externa al vehículo.

¿Podría un vehículo ser empujado por un animal, de manera que el animal no lo arrastre, sino que vaya montado en el vehículo?

De ser así, tendríamos un vehículo autopropulsado por tracción animal; a diferencia del Carrhönrad no sería un gimnasta, sino un animal, el que aportaría el movimiento necesario.
La solución a este problema la ha encontrado el extremeño Sebastián Molina Espinosa, residente en La Zarza -Badajoz. Aquí tienes un esquema: