La adecuación textual.
        TXT   nivel textual

 

La adecuación es una propiedad textual que consiste básicamente en que el emisor de un texto ha de adaptarse a la situación comunicativa en la que se encuentra y utilizar un nivel o registro de la lengua acorde con dicha situación. Pongamos por ejemplo la situación comunicativa de un control escrito de cualquier asignatura en el instituto en el que encontramos expresiones malsonantes y tacos; pues bien, dicho texto es inadecuado ya que lo que se exige en tal contexto es la utilización de un registro formal.

Desde este punto de vista, se suele afirmar que un hablante es comunicativamente competente cuando tiene la capacidad de decir lo apropiado en el momento preciso y de la manera correcta adecúandose a la situación, de modo que un hablante domina mejor una lengua cuantos más códigos expresivos es capaz de utilizar. Pensemos cuando un ciudadano, que por razones x no ha tenido estudios, se dirige al alcalde para reclamar un determinado derecho y no es capaz de hilvanar tres frases seguidas en un castellano medio o estándar, o, por el contrario, pensemos en ese otro hablante, muy culto, muy estudioso, habituado a dar conferencias de alto nivel informativo, pero que no es capaz de hablar distendida o coloquialmente con sus amigos en un bar. Sin duda, ninguno de los dos son competentes, comunicativamente hablando, y, seguro, que al segundo personaje lo tacharíamos de persona pedante.

Con respecto a este tema de la adecuación hay que traer a colación la tipología de las variedades de uso de la lengua:

  • Diatópicas: variedades de la lengua que depende del origen geográfico de los hablantes.
  • Diastráticas: variedades de la lengua que dependen del nivel cultural del hablante.
  • Diafásicas: variedades que dependen de la situación comunicativa en la que se encuentra el hablante.

Dejando de lado la primera, pues se encargaría de estudiar los dialectos y las hablas locales, centrémosnos en las dos últimas.

 

VARIEDADES DIASTRÁTICAS

Según el nivel cultural de los hablantes hallamos tres estratos lingüísticos: culto, medio o estándar y vulgar.

Nivel culto
Se caracteriza por utilizar un lenguaje especialmente cuidado en todos sus planos Así, en el nivel fónico no admite relajaciones de sonidos, como es el caso de la 'd' intervocálica (pronuncia sufrido y no sufrí 'o, inadecuado y no iadecua ' o); en el nivel morfosintáctico utiliza con precisión y riqueza los tiempos verbales y usa con fluidez y variedad los nexos conjuntivos (por ejemplo, para expresar causa no utiliza sólo porque, sino también otros nexos y locuciones causales como puesto que, ya que, debido a , por razón de que...). En el plano léxico su vocabulario es de enorme riqueza  y de gran precisión, utilizando términos menos habituales (percance, invadir, colisión...). Por último, en el plano textual, el hablante de este nivel posee una excelente competencia discursiva , pues tiene la suficiente capacidad de utilizar los diferentes tipos de discurso y organizarlos en función de los parámetros en que son producidos.
Nivel medio o estándar
Utilizado por los medios de comunicación sirve de nivelador de diferencias entre los distintos niveles. En la actividad que estamos realizando es el texto base del que se parte.
Nivel vulgar

Caracterizado por el uso de vulgarismos en todos los niveles del lenguaje, producidos por un deficiente conocimiento de las normas que regulan su utilización. Así, en el plano fónico podemos encontrar: Metátesis (cambio de posición de los fonemas: cocreta); vacilación en la pronunciación de las vocales (tiniente); reducción de diptongos (pacencia); adición de vocales a principio de palabras (arradio, amoto); pérdida de fonemas (vente pa ' quí, a toa leche, aonde yo...). En el plano morfosintáctico destacan vulgarismos como: alteraciones de género (la reuma); utilización incorrecta de tiempos verbales (andó); anacolutos (yo a mi me gusta ...); anteposición de los pronombres personales átonos en los verbos (te se ha caído, me se mete un tío...); uso excesivo de los dativos éticos (me venía con mi coche...); uso incorrecto de nexos conjuntivos y preposicionales (camino el trabajo); dequeísmos (pienso de que..., resulta de que..). En el plano léxico- semántico se emplean impropiedades léxicas (arremeterse), arcaísmos (naide), tacos y palabras malsonantes (coño, ¡Qué mierda!...)...

 

VARIEDADES DIAFÁSICAS

Dependen de la situación comunicativa en la que se encuentra el hablante. Hallamos dos registros básicos según sea esta situación: registro formal y registro informal y coloquial. Aparte de ello, debemos introducir en este punto el concepto de jerga o argot.

Registro informal o coloquial

Caracterizado principalmente por ser un lenguaje afectivo en el que predomina la función expresiva con una frecuente aparición del emisor en el mensaje (por donde yo voy...) y la función apelativa con la constante presencia del receptor (no veas...; ahora ya verás tú...).

También esta afectividad viene marcada por la abundancia de palabras sin contenido informativo, es decir, con un valor puramente expresivo, como interjecciones, muletillas y formas verbales lexicalizadas (¡Hombre!, ¡Andá!, ¿Sabes?, ¿No?...).

Sin duda, son numerosas las características de este registro, a las que no podemos dar aquí cabida; por ello de entre todas destacamos: la presencia de adjetivos y adverbios valorativos (horrible, horroroso, bonito, estupendamente, maravilloso...; la presencia de diminutivos y aumentativos y otros afijos con valor apreciativos e irónico (es poquita cosa...; es un niñato, ¡Vaya perrazo estás hecho!; llegaba tarde al currele...) y, para finalizar, en el plano léxico, la frecuente aparición de recursos expresivos como metáforas, metonimias, comparaciones e hipérboles  (estar muerta de frío; gasta menos que Tarzán en corbatas; costar un ojo de la cara; no veas qué torta nos metemos...)

Jergas y Argot

Las jergas son una variante lingüistica que utilizan un grupo de hablantes que comparten una determinada actividad. Así, existen las llamadas jergas profesionales o técnicas, que son las utilizadas por ciertas profesiones y que, a veces, difícilmente son comprensibles para los hablantes que no se dedican a dicha profesión. Por ejemplo la jerga de los albañiles, la de los abogados, la de los toreros y aficionados a este mundo, o, en definitiva, la de cualquier persona especializada con más o menos profundidad en un tema.

Otras jergas son ocasionales y dependen más de la situación temporal de los hablantes, como es el caso de la jerga estudiantil (cerapio, profe, mates, filo...) o de las jergas juveniles (molar, guay, rollo...)

Por último, debemos señalar otras, denominas Argot o lenguas de Germanía- utilizadas por grupos de hablantes que viven al margen de la ley -mundo de la delicuencia y mundo carcelario, de modo que inventan una especie de código secreto para no ser comprendidos por los demás. De ahí derivan palabras que posteriormente han pasado a jergas juveniles y a la conocida como jerga pasota: ir a toda pastilla, marrón, chutarse, buga, pasma , soltar la pasta, curro...

© Curro Martínez