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  TEMA VII: ARTE ROMÁNICO

IDEAS GENERALES E INTRODUCCIÓN HISTÓRICA


No cabe duda de que si algún estilo artístico se identifica con la Edad Media, éste es el Románico aunque no fue ni el único ni el más importante de todo ese largo período de la Historia en Europa.


Un primer problema que debe ser abordado al estudiar esta corriente artística es la de sus límites cronológicos, algo imprecisos, por más que los límites geográficos estén mejor establecidos. Independientemente de cuándo se considere que aparece el románico y cuándo es sustituido plenamente por el Gótico, lo cierto es que entre el año 1000 d.C. y hasta la aparición en la segunda mitad del siglo XII del estilo gótico, en gran parte de Europa occidental se construían iglesias y edificios religiosos con un estilo bastante uniforme, el que se ha denominado como románico. Por supuesto, tal como luego ocurrirá con el gótico, la uniformidad general no impedía algunas diferenciaciones regionales y aún locales del mismo. Alcanzó su máxima expresión principalmente en el campo de la arquitectura, aunque también se aplicó a la escultura, a la pintura y a las artes decorativas.

Otro aspecto importante que debe ser considerado es el de su significado; en una simplificación obligada se podría decir que su significación original vendría dada por la intención de referirse a él, tal como se formuló en el siglo XIX, como un arte hecho al modo de los romanos, y con la voluntad de afirmar el entronque del mismo con la cultura del imperio romano. Sin embargo hoy día se tiende a considerarlo como un arte bastante original, al margen de sus evidentes relaciones con el arte romano, con las expresiones paleocristianas y con el bizantino.
Si en cualquier arte debe considerarse la influencia de los factores sociales y políticos de la época en la que surge, en el caso del románico este aspecto es fundamental, pues no debe olvidarse que nace tras la crisis milenarista del décimo siglo de la era cristiana, con su visión apocalíptica, y que se desenvuelve en un panorama de sociedad fuertemente ruralizada, coincidiendo con el feudalismo, y donde el papel de la Iglesia era tan importante o más, a afectos de influencia social, que el de las autoridades temporales y no digamos en el plano puramente cultural. Es también época de reformas de órdenes religiosas, de abundancia de monjes y clérigos, de incesantes viajes de los mismos entre abadías y conventos y del afianzamiento de las rutas de peregrinación a Roma o a otros centros religiosos esparcidos por varios puntos de Europa, circunstancias éstas que permitieron la difusión de la cultura románica entre los países y las regiones.

El desarrollo de las bóvedas de piedra fue uno de los logros excepcionales de la arquitectura románica. La razón principal para el empleo de las bóvedas fue la necesidad de encontrar una alternativa a las cubiertas de madera de las estructuras prerrománicas, expuestas al fuego y la humedad. Los intentos para solucionar los nuevos problemas estructurales variaron infinitamente. Se utilizaron cúpulas, bóvedas de cañón semicirculares y apuntadas y bóvedas de arista. Sin embargo, hasta el periodo gótico, no se consiguió una estructura de mampostería en la que los empujes de las bóvedas estuvieran contenidos exclusivamente por pilares exentos y contrafuertes. Con el románico se consolida la estructura fundamental del templo cristiano, en gran parte heredada luego por el gótico, con su planta de tres naves y transepto, las cúpulas elementales, la fachada dotada de un hermoso pórtico cuyas arquivoltas enmarcan un tímpano adornado con figuras en relieve, las torres, los pilares interiores, las columnas de capiteles preñadas de simbolismo, y, especialmente, la intencionalidad religiosa de la obra artística, concebida primordialmente como un vehículo de adoctrinamiento y de mensajes morales.

En cuanto a la escultura y pintura, la mayor parte estuvo integrada en la propia arquitectura, y tuvo una doble función estructural y decorativa; las esculturas románicas se difuminan en el conjunto de la arquitectura, conformando los tímpanos, los capiteles de pilares y columnas, los relieves etc. incluyendo puertas de bronce, pilas bautismales, lápidas funerarias y otros objetos de mobiliario litúrgico; sin embargo, la escultura exenta con cierto carácter autónomo casi se redujo a las vírgenes sedentes y a los peculiares cristos crucificados del románico. Y otro tanto se puede decir de la pintura, constreñida casi a las pinturas murales, cuyos frescos se destinan al embellecimiento de los templos, al mismo tiempo que a la instrucción religiosa del los fieles.
Al románico le debemos, también, la belleza que alcanzaron algunas obras de las artes menores, como los manuscritos miniados y el arte de la metalistería que progresó enormemente durante los periodos prerrománico y románico. Esta técnica se empleó no sólo para fabricar objetos de uso litúrgico, sino también para piezas suntuosas como los atributos reales.

Citar algunos nombres con la intención de destacar los principales monumentos de este estilo es una tarea casi imposible, por su abundancia y tan solo cabe una somera relación de algunos de ellos como Notre Dame la Grande de Poiters, la Catedral de Spira (Alemania), la catedral de Cremona y el conjunto románico de Pisa, en Italia, la multitud de abadías cistercienses repartidas por toda Europa, como la de Fountains (en North Yorkshire)…
Y, aunque limitado en el sur por la presencia del islam, en la Península Ibérica se construyeron bellísimas muestras del románico europeo como el Monasterio de San Salvador de Leyre, en Navarra, o las Catedrales de Jaca, de Santiago, de Zamora o la llamada “vieja” de Salamanca, además de la iglesia de de San Martín de Frómista, y la Colegiata de San Isidoro de León, por citar algunas muestras representativas.

 
   EXTREMADURA

 

Extremadura fue reconquistada y repoblada fundamentalmente a lo largo del siglo XIII. Esta circunstancia histórica provocará:
a) Que las formas y los elementos propios del arte musulmán sigan entre nosotros, a través del estilo mudéjar, durante toda la Edad Media.
b) Que el románico (estilo dominante en la Europa Occidental entre los siglos X y XII) esté poco presente en la región.
c) Que solo responda a fórmulas de un románico tardío.
d) Que convivan fórmulas románicas con elementos propios del nuevo estilo gótico, produciéndose, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIII, obras mixtas, que unos denominan tardorrománico y otros prefieren llamarlo protogótico.

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