Eje cronológico

Arquitectura

Escultura

Pintura

Extremadura


  TEMA VII: ISLAM Y AL-ANDALUS

IDEAS GENERALES E INTRODUCCIÓN HISTÓRICA


Conviene recordar que no se debe denominar, a pesar de lo extendido de la confusión, como arte árabe a lo que en realidad es arte islámico, por cuanto se entiende por islámico aquel que se origina a partir de la particular visión del mundo y del arte de esta religión, sin por ello desdeñar el importante popel desempeñado por el origen árabe de la cultura tanto en el plano religioso como en el artístico.
Parece claro que en realidad sería más correcto hablar de los artes del Islam, pues es con la expansión de esta nueva religión, superponiéndose a diferentes culturas, cuando surgen expresiones artísticas que muchas veces se acomodan y se nutren de las que encuentran en nuevos territorios. Este carácter de asimilación se diga que es un arte ecléctico, sincrético, lo que no quiere decir que no sea original y que, aunque con algunos rasgos comunes, se pueda hablar de varios artes islámicos, según la zona o región que se considere.
A pesar de todo, y atendiendo a la evolución de los rasgos más comunes en sus áreas centrales, el desarrollo del arte islámico desde el siglo VII al XVIII se divide en tres periodos. El periodo de formación, que coincide aproximadamente con el califato Omeya (661-750), bajo cuyo mandato el territorio islámico se extendió desde Damasco (Siria) hasta España; el periodo medio que abarca la época de los califas Abasíes (750-1258), establecidos en Bagdad (Irak), hasta la conquista mongola, y el periodo que transcurre entre esta conquista y el siglo XVIII. No obstante, conviene matizar que en estricto sentido en realidad el arte islámico, como expresión artística al servicio d una religión, sigue vivo, pues sigue habiendo Islám y se continúa construyendo edificios religiosos más o menos acordes con los patrones clásicos.
El arte islámico no puede ser comprendido sin tener en cuenta la importancia primordial que para los pueblos de esta confesión tiene su religión, omnipresente en todas las manifestaciones culturales. Por eso, dos rasgos dominantes del arte y la arquitectura islámicas, la importancia de la decoración caligráfica y la composición espacial de la mezquita, estuvieron íntimamente ligados a la doctrina islámica y se desarrollaron desde los primeros tiempos de su religión. Si se quiere destacar la aportación fundamental del arte islámico, posiblemente serían la mezquita en la arquitectura y las artes decorativas, en sus múltiples expresiones, los dos pilares fundamentales de ese legado islámico a la humanidad.
Es la mezquita, entendida no sólo como templo, sino, al igual que para los cristianos sus catedrales románicas o góticas, como centro también de cultura su construcción esencial: la belleza de sus cúpulas, los minaretes anexos, las salas de oración sostenidas por arquerías sobre columnas de capiteles caprichosos, el lujo de ornamental del mihrab, son las señas de identidad no sólo de las mezquitas sino, casi, de todo el arte islámico.
De otra parte, no cabe duda de que las injustamente llamadas artes menores, al menos en este caso, alcanzaron un altísimo. Una de las manifestaciones artísticas que alcanzó mayor esplendor dentro del arte islámico es la cerámica y el vidrio, en las que se puede apreciar un grado de innovación y creatividad comparable al de las artes plásticas de otras culturas.
También en el trabajo con metales nobles y sobre todo del bronce: algunos de los bronces islámicos más refinados se han conservado en los tesoros de las iglesias europeas.
Igualmente con los Manuscritos, pues la elaborada escritura cúfica, que resultaba tan apropiada para ser labrada en la piedra, se traslada a los manuscritos coránicos. Y la marroquinería, la técnica del azulejo, las celosías, la habilidad artística de sus composiciones textiles, especialmente las alfombras, completan este cuadro general de los logros del arte islámico en todo lo que signifique ornamentación y revestimiento.


Monumentos como la Mezquita de Damasco, la cúpula de la Roca, la de Selimiya, las de Ispahán, así como múltiples palacios, madrasas, o mausoleos como el concido Taj Mahal, son referentes obligados a escala universal, pero nuestro país, la España de Al-Andalus, nos legó también muestras sublimes de este arte religioso o civil con sus dos máximos exponentes en la Mezquita de Córdoba o el lujo nazarí de Granada, amén de las construcciones mudéjares.
Extremadura cuenta con algunas muestras interesantes no solo de este arte en su sentido estricto, como los restos de la Alcazaba en la ciudad de Badajoz, o el Aljibe de Cáceres, por poner dos ejemplos emblemáticos, sino del maridaje de sus soluciones decorativas puestas al servicio del arte cristiano como los logros del mudéjar en el monasterio de Guadalupe.


 
   EXTREMADURA

 

Las huellas del arte musulmán en nuestra comunidad son escasas y de poco interés, a pesar de la dilatada presencia del Islam en nuestra región. Dejaron castillos, alcazabas, aljibes y formas artesanales populares. La escultura y la pintura estaban vedadas por el Corán y sólo en la ciudad de Badajoz se alcanzó un nivel cultural destacado.
Hay claros restos de alcazabas en gran número de cerros y montes extremeños, como en Alange, Lobón, Benquerencia, Azuaga y Alcántara, siendo las más importantes las que veremos a continuación.

Más>>


Mapa de Extremadura

 

Introducción a la Extremadura islámica

 

 


Galerías

 

Láminas comentadas

ÍNDICE Prehistoria Mesopotamia Egipto Grecia Roma Bizancio Islam Románico Gótico Renacimiento Barroco s.XIX (1) s.XIX (2) Vanguardias ArquitecturaXIX-XX