Eje cronológico

Arquitectura

Escultura

Pintura

Extremadura


  TEMA VI: BIZANCIO Y PALEOCRISTIANO

IDEAS GENERALES E INTRODUCCIÓN HISTÓRICA


 

El arte plenamente paleocristiano, es decir, el que se desarrolla a partir del Edicto de Milán (313) debe ser considerado en una doble vertiente: de un lado su carácter iniciador de la simbología cristiana a partir del marco histórico del ocaso del imperio de Occidente, y por lo tanto de antecedente directo de las expresiones del arte religioso durante la edad media europea, y de otro, por su relación directa con el arte bizantino.


Lo más importante de este arte protocristiano eclosiona en los siglos IV y V de nuestra era, aunque todavía en etapas posteriores conviva con las creaciones de los pueblos germánicos con las que a veces se confunde.

Fundamentalmente debemos al paleocristianismo, ya se ha dicho, la incorporación de múltiples símbolos cristianos a las obras artísticas (Crismón, Buen Pastor, Cordero, Paloma, Pez …), así como de temas recurrentes (Adoración del Niño, Resurrección …) iniciada ya desde la etapa de las catacumbas. Pero también aporta, tras la legalización y oficialización de la nueva religión, la estructura básica de los templos cristianos. La basílica paleocristiana, dotada de una planta de tres naves, cruzada por el transepto y rematada en un ábside semicircular será desde entonces el modelo básico que se seguirá siglos más tarde tanto en los templos románicos como en los góticos. A ella hay que añadir la novedad de los edificios centralizados como el baptisterio o el Mausoleo, de planta circular o poligonal. Y no debe desdeñarse la aportación de este arte en el terreno de la miniatura y de la metalistería, pues merced a los manuscritos miniados y a los objetos de culto ricamente labrados como cálices, ampollas de agua, etc., se pudo difundir con más eficacia la iconografía cristiana por todo occidente.


El entroncamiento del arte paleocristiano con el bizantino ha que entenderlo como la pervivencia y posterior evolución de aquel en el Imperio de Oriente, por cuanto el primer arte bizantino no es sino el arte paleocristiano que se desarrolló en la zona oriental del Imperio, antes y después de la división.
No cabe duda de que los casi mil años que se aceptan como duración de esta unidad política heredera de Roma, permitió al arte bizantino experimentar algún tipo de evolución, pero lo cierto es que en él se dieron una serie de características que permanecieron bastante estables y que propiciaron que a su vez desde oriente pasase a occidente, tanto al ámbito cristiano como al islámico, la influencia bizantina, especialmente a través de Italia. El arte bizantino desarrolló con notable eficacia la construcción de unas basílicas centralizadas de planta en cruz griega, en las que sobresalían dos elementos arquitectónicos primordiales; las inmensas cúpulas sobre pechinas o sobre tambor y la extraordinaria profusión ornamental de sus interiores frente a la austeridad del exterior; pero también fue al arte de los iconos, de los mosaicos, de los libros miniados y de los esmaltes.


Durante siglos la cultura y el arte de la antigua Bizancio, de la Costantinopla medieval y de la actual Estambul turca fueron un referente para el resto de las culturas que convivieron con ellas, y un medio que permitió transmitir a la posteridad la fusión de la tradición helenística, la cultura romana y la visión cristiana de la Iglesia ortodoxa. No obstante, la caída de Constantinopla en 1453 no supuso la desaparición total de las expresiones artísticas propias de esta cultura, pues algunas de sus formas persistieron después en Rusia y en el sureste de Europa.


 
 

 

ACTIVIDADES


Galería

 

Láminas comentadas

ÍNDICE Prehistoria Mesopotamia Egipto Grecia Roma Bizancio Islam Románico Gótico Renacimiento Barroco s.XIX (1) s.XIX (2) Vanguardias ArquitecturaXIX-XX