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Parada 4: Fuente Trescaños - La Tajadilla Panorámica

En esta parada se analizan los efectos que la actividad antrópica ha desencadenado sobre el medio natural en este sector. En primer lugar se reflexionará sobre los efectos que la repoblación de eucaliptos en terraza causó sobre los suelos y sobre la repercusión de su actual eliminación y repoblación con encinas; seguidamente se analizan las características del encinar adehesado y las presas hidroeléctricas del Tiétar y del Tajo. Al mismo tiempo se describen los bellos paisajes fluvial y adehesado que se han configurado como consecuencia de la interrelación de los componentes naturales y antrópicos.
Siguiendo la carretera que lleva a los saltos de Torrejón, atravesamos un territorio antes recubierto por una masa importante de eucaliptos aterrazados, causante de un importante deterioro y pérdida de los suelos, que en la actualidad ha sido eliminada a fin de restablecer el ecosistema natural. Esta eliminación ha dado paso a una rápida colonización por especies adaptadas a suelos pobres -herbáceas y matas de tomillos, brezos y jaras de pequeño porte- constitutivas de una etapa serial progresiva, que ayudada por la plantación masiva de encinas, concluirá en el desarrollo del bosque esclerófilo previo. También advertimos como en las zonas de mayor pendiente la escorrentía de las aguas está generando pequeños barrancos que aceleran la erosión del suelo, lo que puede llegar a constituir un problema mayor de no controlarse mediante la plantación de especies de crecimiento rápido capaces de estabilizarlo.

Meandro del río Tiétar bordeado por jarales y encinar abierto.

Al dirigir la vista hacia el sur se contempla un bello paisaje fluvial en el que destacan las aguas del río Tiétar, que fluye sobre una capa de pizarras describiendo meandros debidos a los cambios de dirección impuestos por la resistencia de las capas de cuarcita circundantes, y la vegetación instalada en sus márgenes, correspondiente a un bosque abierto de acebuches, encinas y lentisquillas y un jaral de sustitución según la mayor o menor riqueza de los suelos. En el fondo escénico se alzan alineaciones cuarcíticas separadas entre sí por valles pizarrosos en los que fluyen los ríos y cortadas por desfiladeros abiertos por las aguas, que caracterizan la estructura apalachiana del sector sur del sinclinal.
En las zonas llanas y bajas de la ladera con mejores suelos, el encinar autóctono han sido sometidos a la acción del hombre para propiciar su uso ganadero. Este bosque se ha transformado, tras sucesivas podas, reducción de pies y eliminación selectiva de matorral, en un encinar adehesado acompañado por matorral en las zonas más escarpadas y de suelos más pobres. Representa un ecosistema complejo que logra un óptimo aprovechamiento del territorio manteniendo elementos de la comunidad natural vegetal (encinas) y animal (águilas, abubillas, lirones, jinetas, tejones, etc. viven en sus ramas y troncos) junto a otras comunidades más productivas (pastizales y ganado). Como resultado de esta transformación se ha configurado un bello paisaje adehesado en el que cobran importancia las formas características de las encinas, con un tronco ramificado en un número variable de ejes resultado de las podas para favorecer la mayor producción de frutos y ramas para el ganado, los reflejos amarillos debidos a la floración de sus abundantes amentos masculinos y sobre todo el deslumbrante e intenso colorido que alcanzan las manchas de matorral en los meses primaverales junto a los aromáticos olores que desprenden los tomillos y romeros que logran acaparar toda la atención del observador.


Encinar adehesado con matorral ralo de Lavandula estoechas.


Continuando el camino llegamos al Mirador de la Tajadilla en donde se pueden contemplar, sobrevolando en lo alto de la cresta cuarcítica existente o instalados en sus repisas, los alimoches y buitres leonados que allí nidifican. También se contemplan las presas de Torrejón-Tietar y Torrejón-Tajo construidas en los años 60 para aprovechamiento hidroeléctrico. Es de destacar que de la presa del Tiétar, más pequeña y más baja, se trasvasa agua a la del Tajo durante los meses estivales a través de una interesante obra de ingeniería, aprovechando que el río Tiétar es más caudaloso en primavera por recibir las aguas del deshielo de la Sierra de Gredos. De este modo se logra el mejor aprovechamiento de las aguas de ambos ríos a través de la central eléctrica instalada entre los dos embalses.


Embalses del Torrejón-Tiétar y Torrejón-Tajo desde La Tajadilla.

Estas presas han dado lugar al establecimiento de un ecosistema lacustre en sus embalses, que concentra una rica y variada fauna de peces, anfibios, reptiles y aves. Durante los meses otoñales llegan a ellos abundantes poblaciones de garzas reales, garzas imperiales, bandadas de patos, cormoranes, ánades reales, somormujos, etc. convirtiendo a estos lagos en lugares muy atractivos . No obstante y en contrapartida las presas también han generado importantes alteraciones en la flora y fauna natural del Parque al no poder adaptarse a las rápidas oscilaciones que se producen en el nivel de las aguas, así como la pérdida de sus frondosos bosques de ribera.