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Parada 3: Puente del Cardenal-Bosque de la Umbría

En esta parada, iniciada en la cima de la sierra y que concluye en el Puente del Cardenal, se analizan las características del bosque mediterráneo instalado en las zonas de umbría, las pedreras generadas durante la última época glaciar, los tramos pizarrosos de ambos lados del puente por los que fluye el Tajo, la desembocadura del Tiétar en el Tajo y el bello paisaje que se configura en este lugar.
El bosque de la Umbría representa un resto del bosque mediterráneo original bastante bien conservado. Constituye un ecosistema complejo y maduro en el que destacan el estrato arbóreo pluriespecífico, la gran diversidad y talla del estrato arbustivo y su componente lianoide, que le confieren un aspecto intrincado que dificulta el tránsito en su interior. Este hecho ha favorecido el desarrollo y pervivencia de una compleja comunidad animal en la que son dominantes los pequeños mamíferos (lince, gato montés, tejón, meloncillo, zorro, etc.) y las aves que encuentran refugio y alimento en su espesura. Recorremos este bosque siguiendo un camino bien marcado que desciende desde la cima al valle, para en su recorrido apreciar las variadas especies que lo constituyen entre las que destacan por su abundancia los alcornoques, quejigos, madroños, labiérnagos, durillos, brezales, olivo silvestre, cornicabras, espino albar, nueza negra, madreselva, vid silvestre y también los helechos y hepáticas.


Bosque de la Umbría en el que destaca su compleja estructura y diversidad.


En algunos puntos de la vertiente este denso bosque da paso a ciertas acumulaciones de bloques angulosos desprovistas de vegetación. Se trata de formas heredadas de las fases frías cuaternarias, derivadas de intensos procesos de gelifracción que sufrieron las crestas cuarcíticas debido a la amplia red de discontinuidades y fracturas existentes en ellas. Estas acumulaciones de bloques están revestidas por líquenes, que les dan una coloración grisácea, y desprovistas de vegetación arbórea, que queda restringida a los márgenes donde los suelos alcanzan mayor desarrollo. En ellas se identifican lóbulos y surcos relacionados con movimientos gelifluidales, algunos activos en la actualidad.


Pedrera periglaciar en el bosque de la Umbría con el río Tajo al fondo.


Al llegar al valle y siguiendo por la margen izquierda del Tajo se observan otros taxones característicos del bosque aunque menos abundantes entre los que destacan los fresnos, mirtos, pistacias y Acer monspessulanum. Las facies pizarrosas de este lugar corresponden a un nivel homogéneo, sin estructuras ni secuencias aparentes y con fuerte esquistosidad, en donde es posible encontrar restos de trilobites; ello nos permite inferir un ambiente de plataforma poco enérgico, con escasos aportes detríticos, y no demasiado profundo para permitir su desarrollo. En las inmediaciones al Puente del Cardenal (puente de trazado horizontal y cinco ojos, construido en 1450 para facilitar el paso de personas y ganado) las pizarras dan paso a un nuevo nivel cuarcítico de unos 60 m de espesor que genera otra sierra cuarcítica (Sierra de la Umbría, 361 m) que es disectada por el Tajo en este lugar. Esta Sierra queda limitada por dos niveles pizarrosos en los que fluye el río; el nivel pizarroso que continua a las cuarcitas muestra características muy diferentes al antes analizado y resulta muy idóneo para el estudio de la dinámica del medio marino de plataforma y de las estructuras de sedimentación. Constituye una serie con predominio de pizarras negras o verdes por alteración en las que se intercalan frecuentes niveles areniscosos. En la parte basal las capas de areniscas muestran ripples, laminación y bioturbación abundante y restos de fauna, lo que nos permite identificar un ambiente marino de plataforma de baja energía interrumpido esporádicamente por la llegada de materiales detríticos arenosos que representaría un sector poco profundo en el que podían desarrollarse distintos organismos que llegan a producir importante bioturbación. En la parte superior las condiciones cambian notablemente, este sector muestra una secuenciación rítmica de areniscas y pizarras en las que son abundantes las marcas de corriente (flute-marks, tool-marks, groove-cast, slump y convolute bedding) que permiten pensar en un medio de plataforma sometido a fuertes tormentas -tsunamis- lo que determinaría la formación de secuencias rítmicas.


Confluencia del Tiétar en el Tajo desde el Puente del Cardenal.


Desde este lugar se pueden contemplar dos bellos fenómenos. Mirando hacia el norte se asiste a la confluencia del Tiétar en el Tajo, la exposición de solana influye nuevamente en el desarrollo de la vegetación de modo que se ha instalado un bosque de encinas con estructura abierta en el que adquiere dominancia el jaral como matorral de sustitución cuya exuberante floración primaveral resulta muy llamativa. Mirando hacia el Sur admiramos el bello paisaje de la Sierra de Monfragüe, en el que sobresalen como elementos fundamentales la cresta cuarcítica que se ve destacada por la línea de cumbres larga, nítida y continua, la espesura del bosque mediterráneo con sus contrastes cromáticos primaveral y otoñal en relación con la variedad de formaciones (esclerófilas y caducifolias), las acumulaciones de bloques por su forma y el contraste cromático y textural que establece con el bosque que las bordea y finalmente el puente del cardenal y la edificación anexa por su singularidad. Todo este conjunto de elementos se ve reflejado en las quietas aguas del Tajo lo que centra aún más la atención del observador.

Sierra de Monfragüe y bosque de la Umbría desde el Puente del Cardenal.