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Parada 2: Cerro Gimio Panorámica

En esta parada que iniciamos en el cerro Gimio y que concluye en el puente de Malvecino, se analizan los materiales constituyentes del núcleo del sinclinal, la orientación y diferente inclinación de los flancos del sinclinal, la desembocadura en el Tajo de los arroyos no embalsados de Barbaón y Malvecino, la vegetación de ribera que se desarrolla en éste último que contrasta sustancialmente con la vegetación esclerófila instalada en el resto del territorio y la magnífica panorámica que se contempla desde el cerro Gimio.
El cerro Gimio (373 m) se encuentra ubicado en la Sierra cuarcítica alzada entre niveles pizarrosos que sigue a la antes analizada, y se ve disectada en este sector por las aguas de los arroyos Balbaón, Malvecino y del rió Tajo. Este tramo de unos 60 m de potencia está constituido por capas cuarcíticas gris claras bien estratificadas de espesor métrico, entre las que se intercalan capas de areniscas y lutitas menos resistentes y puede considerarse generado en un ambiente de plataforma muy agitado sujeto a la acción de olas y corrientes que aportaban el material detrítico.

Panorámica desde el Cerro Gimio.

Desde este punto se tiene una bella panorámica del interior del parque en la que mirando hacia el sur destacan en primer término la confluencia de los arroyos Malvecino y Barbaón en el rió Tajo, la sinuosa trayectoria que sigue el último en este sector y el nivel cuarcítico analizado (cresta cuarcítica) con sus capas ligeramente inclinadas hacia el sur. En el fondo escénico sobresale la Sierra de Monfragüe con sus vertientes revestidas por un frondoso bosque mediterráneo y con sus cimas cuarcíticas formando una sucesión de agujas y dientes, en las que destaca por su gran singularidad el castillo-atalaya de Monfragüe. La máxima atención se centra sin embargo en la abrupta abertura del Salto del Gitano, excavada por el Tajo al salir del Parque, por la posición que ocupa vista desde este lugar, por su magnitud y sobre todo por la focalización que ejercen las aguas al dirigir hacia ella la vista del observador. Con la vista hacia el Norte se contemplan las sucesivas elevaciones y depresiones que configuran la estructura del lugar, extensas áreas actualmente desforestadas a fin de reestablecer la comunidad biótica natural del área que ocupan los lugares anteriormente repoblados con eucaliptos, las manchas de un pinar de repoblación para uso maderero y el curso del arroyo Malvecino bien apreciable por su carácter lineal y el gran contraste que establece su vegetación de ribera con la esclerófila instalada en sus interfluvios.



Jaral en floración recubriendo las laderas del Cerro Gimio, al fondo la Sierra de Monfragüe.


Descendiendo hacia en núcleo del sinclinal atravesamos el siguiente nivel pizarroso con suelos pobres sobre los que se desarrolla un denso matorral de jaras, acompañado en las lindes del camino por brezos, cantuesos y matas de romero. Este tramo llama poderosamente la atención en la época primaveral por su exuberante floración al generar un ambiente oloroso y cromático muy intenso. A la altura del collado de Gimio, en donde nace un pequeño cauce que afluye al arroyo de Malvecino, se aprecia bien el sustrato pizarroso, sorprendiendo un sector concreto del mismo por el carácter rugoso de su superficie. Analizándolo en detalle vemos que este tramo corresponde a una serie rítmica de pizarras negras de unos 10-15 cm de espesor y de areniscas rojas de unos 5-8 cm, en el que abundan los cubos de pirita. La erosión diferencial actual, debida al diferente carácter de sus materiales, ha generado una serie de pequeños surcos y elevaciones centimétricas que determinan el carácter rugoso de la misma.


Serie rítmica de pizarras y areniscas.


Continuamos bordeando el margen del arroyo hasta el Puente de Piedra en donde se encuentra el núcleo del sinclinal. En este punto instalado en el nivel pizarroso más moderno de la serie paleozoica, prospera un frondoso bosque en galería con un estrato arbustivo muy desarrollado, aprovechando la mayor humedad edáfica que proporciona la proximidad del agua. En él dominan los alisos acompañados por Celtis australis, Fraxinus angustifolia, Sambucus nigra, Erica arborea, Crataegus monogina, etc. También alcanzan notable desarrollo las especies trepadoras (Rubus sp, Rosa serpervirens y Vitis vinifera sylvestris), esta última destaca especialmente en época otoñal por su llamativo color rojizo y en el estrato herbáceo sobresalen los helechos -Blechnum spicant, Dryopteris filix-mas, etc. En sus proximidades se observa un tramo de cuarcitas grises con apenas un metro de espesor, en el que intruye un dique de cuarzo centimétrico relacionado con los movimientos hercínicos, que sobresale por su intenso color blanco. Este tramo que también da lugar a un relieve lineal se ve cortado en este sector por las aguas del arroyo Malvecino, hecho que nos permite obtener un corte transversal del mismo. Se advierte en este caso que las capas cuarcíticas que lo constituyen adoptan un patrón en V característico, en relación con su buzamiento en el sentido de la inclinación del valle. Esta circunstancia nos permite considerar a este sector como parte del flanco norte del sinclinal, y por tanto deducir para el conjunto de la estructura de Sinclinal de Cañaveral, un carácter de sinclinal invertido.


Nivel de cuarcitas silúricas junto al Puente de Piedra.

Finalizamos la parada en la frondosa aliseda instalada en las inmediaciones del puente de Malvecino que ha generado un ecosistema húmedo de gran interés inmerso en un marco caracterizado por la sequía estival. En este bosque dominado por alisos (Alnus glutinosa) se ha instalado una comunidad propia de zonas acuáticas en la que destacan los anfibios y reptiles (ranas, galapago leproso, culebra de agua, ...), aunque también es posible contemplar en ella nutrias y algún martín pescador sobrevolando sus orillas o lanzándose al agua.