El solsticio de invierno

Hay dos momentos en el año en los que la distancia angular entre el plano de la órbita que describe la Tierra alrededor del sol y el plano del ecuador terrestre es máxima. Son los llamados solsticios de verano (del 21 al 22 de junio en el Hemisferio Norte) y de invierno (del 21 al 22 de diciembre en el Hemisferio Norte). A continuación analizamos el segundo.

A partir del solsticio de invierno, las noches comienzan a ser más cortas y los días más largos. En los antiguos mitos griegos al solsticio de invierno se le llamaba “la puerta de los dioses”. Para los romanos, se celebraba la fiesta pagana del “invicto dios Sol”, porque era cuando las noches comenzaban a ser más cortas y se festejaba el nacimiento del Sol, lo que significaba el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Con la llegada del cristianismo, en torno al solsticio de invierno se situó la festividad del Nacimiento de Jesús: la Navidad. Igualmente, las fiestas paganas en honor de Saturno (“Saturnalias”) que seguían a las celebraciones solsticiales, fueron sustituidas por las de Año Nuevo y de Reyes.

Veamos algunas de las manifestaciones tradicionales en torno al ciclo navideño.

Las tamboradas.

Como introducción a las fiestas navideñas, nos encontramos con las tamboradas, en las que los jóvenes recorren las calles varias noches antes del 24 de diciembre haciendo sonar sus tambores, al tiempo que cantan villancicos y canciones navideñas como ocurre en Villagarcía de la Torre. En otras localidades (Torrejoncillo, Ahigal, Guijo de Santa Bárbara y Burguillos del Cerro), los tambores son sustituidos por cencerros.

El fuego.

Las hogueras de Navidad están muy extendidas por tierras extremeñas. Al fuego se le atribuyen propiedades mágicas, purificadoras, curativas y fertilizadoras. Antiguamente en muchos municipios cacereños se encendía el día 24 de diciembre el llamado “leño de Navidad” en el que se cocinaba la cena de esa noche. Tras la “Misa del gallo” era apagado y ese leño se guardaba pues conservaba las propiedades antes citadas. Así, por ejemplo, los tizones procedentes del leño se arrojaban a los sembrados para que dieran una buena cosecha. Son muchas las localidades extremeñas que celebran el ciclo navideño encendiendo hogueras, y en torno a ellas se cantan villancicos y canciones navideñas, se come y se bebe. La lista de localidades en las que se encienden candelas, hogueras, “jogarás” (en las Hurdes) o luminarias se haría amplísima. Algunas de ellas son: Tamurejo, Aldeacentenera, Sierra de Fuentes, Aldea del Cano, Herrera de Alcántara, Cedillo, Albalá, Herrera del Duque, Villanueva del Fresno, Cheles, Alconchel, Peloche, Fuenlabrada de los Montes, Helechosa, Valdecaballeros…

El aguinaldo.

La tradición navideña de pedir el aguinaldo también está muy extendida. El aguinaldo es un regalo en especie o en dinero que se da durante el ciclo festivo navideño. En Albalá (Cáceres) la costumbre del aguinaldo da lugar a la llamada “Fiesta de las Tablas”, que se inicia el día 24 y continúa hasta el 27, en la que seis mujeres “pedideras” ofrecen unas tablas adornadas para la ocasión con cintas y pañuelos de colores, sobre las que el pueblo deposita panes, roscas y otros alimentos que luego serán subastados. Cada “pedidera” va acompañada de dos descargadores que sujetan las tablas para que pueda danzar. En otros casos, el aguinaldo es solicitado por pandillas de jóvenes, niños o, incluso, hermandades o cofradías, como la del “Niño Dios” de Galisteo, integrada por 33 personas. Mientras se visitan los domicilios o se recorren las calles de los pueblos, se interpretan villancicos, rondas o alboradas al son de los instrumentos típicos de estas fechas: zambombas, panderos, panderetas, sonajas, calderos, almireces, botellas de anís, rascas, carracas, etc. Las pandillas son obsequiadas con dulces, licores y otros productos típicos de la época navideña. Son numerosas las localidades donde aparece la tradición de la petición del aguinaldo navideño: Trujillo, Madroñera, Casar de Cáceres, Piornal, Tornavacas, Jerte, Cabrero, Serradilla, Galisteo, Ahigal…

Los belenes.

La costumbre de instalar los nacimientos o belenes en las iglesias y en las viviendas está también muy extendida por Extremadura. Esta tradición, de origen napolitano, hunde sus raíces en el siglo XVIII. Los niños participan de manera activa en la recolección de arena, ramitas, musgo, papel de plata, maderas, corcho, etc. para construir los diferentes ambientes que se recrean. Aparte de su función estética y lúdica, los belenes cumplen una función didáctico-religiosa para los menores. En ocasiones, se realizan “belenes vivientes” en los que las figuritas de resina, escayola o cerámica son sustituidas por personas y animales reales.

La gastronomía tradicional navideña.

Las tradicionales cenas de Nochebuena (24 de diciembre) y comidas de Navidad (el día 25) reúnen a la familia para degustar los exquisitos y variados platos que se preparan durante estas fiestas, como son: la sopa de almendras, el bacalao, el sable, el pavo, el capón… En cuanto a la repostería se refiere podemos citar: el mazapán, el dulce de membrillo, el turrón, los higos pasas y las nueces, el aguamiel, el piñonate, etc.

La “Misa del gallo”.

Es tradición celebrar la “Misa del gallo” a las 12 de la noche del día 24 de diciembre, en la que se interpretan numerosos villancicos. También era costumbre, mientras la familia se encontraba en misa, dejar en la mesa unos alimentos, para que las “ánimas” vinieran a cenar y a calentarse en el hogar.

Los autos teatrales.

En las plazas o en los atrios o interiores de las iglesias de algunas localidades extremeñas, se celebran representaciones teatrales donde se recogen distintos momentos del nacimiento de Jesús. En Palomero se representa la “Pastorela”: un ángel anuncia a cuatro pastores el nacimiento del Niño Jesús en la puerta de la iglesia; uno de los pastores, el mayoral, realiza ante el portal instalado en el altar mayor la ofrenda, consistente en un cordero, cuatro roscas de pan y cuatro velas adornadas. En Torrejoncillo se escenifican “Las Jornadas”, dramatización en la que la Virgen y San José recorren nueve escenarios, con ambientación evangélica, que representan las distintas etapas de su camino hacia Belén. En Galisteo, la cofradía del “Niño Dios” representa también un auto sacramental. Al igual ocurre en Casatejada, donde se representa un auto religioso en la puerta de la iglesia.

En el Día de Reyes tienen lugar también representaciones teatrales. Entre ellas podemos citar el “Auto los Reyes Magos” en Ahigal y Castilblanco, y la “Danza de los pastores” en tres localidades de la Siberia extremeña: Helechosa, Villarta de los Montes y Valdecaballeros.

 

 


Cultura Extremeña © Heliodoro Núñez y Antonio Paniagua. 2003