Extremadura durante el franquismo

La larga posguerra: 1939-1959.

Durante estos años la situación fue especialmente difícil en Extremadura. El hambre, la escasez de productos de primera necesidad, las enfermedades, el mercado negro (el “estraperlo”), el racionamiento de alimentos, el bajo nivel de vida y el escaso nivel cultural fueron los rasgos dominantes de esta etapa.

El régimen de Franco anuló desde un primer momento la reforma agraria de la República. Las tierras que habían sido expropiadas fueron devueltas a sus antiguos dueños. De esta manera, continuaban los problemas tradicionales del alto número de campesinos sin tierras y de los pequeños arrendatarios.

En 1952 se aprobó el Plan Badajoz, que consistió en la transformación de tierras en regadío y en el asentamiento de campesinos en los llamados “poblados de colonización”. Las parcelas entregadas a los colonos eran pequeñas, difíciles de mecanizar y, con frecuencia, sus hijos no encontraban medios para subsistir en la zona y se veían obligados a emigrar. Se trató de una reforma agraria de carácter técnico: permitió modernizar la agricultura, pero no cambió la distribución desigual de la propiedad.

La década de los sesenta.

El Plan de Estabilización de 1959 y los posteriores Planes de Desarrollo afectarán negativamente a la población extremeña. La agricultura tradicional entró en crisis, aumentó el paro en el campo y la única solución fue la emigración masiva de extremeños hacia las regiones industrializadas del país (Cataluña, País Vasco y Madrid) y hacia los países ricos de Europa (Francia, Alemania, Bélgica y Suiza). Los pueblos extremeños se despueblan y nuestra región perderá más de 800.000 de habitantes.

La industrialización de nuestra región fue prácticamente inexistente y reducida al sector agroalimentario.

Los años finales del régimen: 1970-1975.

A comienzos de los años setenta Extremadura era una región subdesarrollada. La población total alcanzaba un valor similar al de 1930. Nuestros valores económicos se encontraban por debajo de la media nacional y habían aumentado sus distancias. Extremadura seguía siendo una región sin industrializar, productora de energía y de materias primas agropecuarias, y consumidora de productos transformados en otras regiones.

También se habían producido algunos progresos: había aumentado el número de viviendas construidas, habían crecido los núcleos urbanos como consecuencia del éxodo rural, el analfabetismo de la población en edad escolar prácticamente había desaparecido y en 1973 se creaba la Universidad de Extremadura.

Las manifestaciones de oposición política al régimen de Franco crecían en Extremadura. La conflictividad laboral aumentó en todos los sectores: agricultores frente a empresas conserveras, enseñanza, construcción…, al agravarse la situación socioeconómica con la crisis de 1973. Las organizaciones cristianas obreras (HOAC) y JOC, los sindicatos (Comisiones Obreras y UGT) y los partidos políticos (Partido Comunista de España, PSOE…) desde la clandestinidad realizan continuas acciones de protesta contra el régimen de Franco y exigen el fin de la dictadura y la vuelta de la democracia.

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Cultura Extremeña © Heliodoro Núñez y Antonio Paniagua. 2003