La Edad del Hierro (I)

Con la Edad del Hierro aparecerá este nuevo metal para la fabricación de armas y todo tipo de herramientas. Con los utensilios de hierro, se mejorará el trabajo en el campo y las condiciones de vida de los pueblos. El hierro es un mineral abundante en la naturaleza, pero tiene el inconveniente de que aparece mezclado con otros minerales, lo que exigía unos complicados conocimientos técnicos para la época en que comienza su empleo. Para obtener la forma deseada y hacerlo resistente es necesario calentarlo a temperaturas muy altas.

Este primer periodo de la llegada de la metalurgia del hierro a nuestro territorio se le conoce como “Periodo orientalizante”. Se denomina así porque el actual territorio extremeño experimentó la influencia cultural de Tartessos, reino situado en el valle inferior y medio del Guadalquivir, que mantenía intensos contactos comerciales con los fenicios y los griegos, pueblos del Mediterráneo oriental interesados en los metales (estaño, cobre, plata y oro) que podían conseguir en la Península Ibérica.

Al territorio de la actual Extremadura, procedentes de los pueblos orientales (fenicios y griegos) y a través de Tartessos, llegan tecnologías y rasgos socioculturales hasta entonces desconocidos: la metalurgia del hierro, el torno de alfarero, el ritual funerario de la incineración, nuevos sistemas constructivos, la escritura, nuevos tipos de cerámica, el cultivo del olivo y la obtención del aceite y abundantes adornos para las personas (bronces, marfiles, joyas, etc.).

De esta manera, nuestro territorio quedaba integrado como periferia en el área de influencia de Tartessos, destacado centro cultural y comercial, extendido por todo el Sur peninsular.

Señalemos algunos de los principales hallazgos arqueológicos correspondientes a este momento.

El tesoro de Aliseda es un ajuar funerario encontrado en una tumba de este pueblo cacereño, que albergaba los restos de una mujer. Está compuesto de un gran número de joyas de oro: una diadema, un cinturón, torques, pendientes, brazaletes, piezas de collar, anillos y cadenillas; así como recipientes de plata y oro, un espejo de bronce y un jarro de vidrio.

Otro ejemplo de tesoro con influencia orientalizante es el de Serradilla (Cáceres), compuesto por varios tipos de pendientes, fragmentos y placas de oro y cadenillas.

El poblado de Medellín representa un núcleo de carácter casi urbano, bajo el poder de autoridades principescas, que controlan la riqueza de la zona y el paso Norte-Sur del río Guadiana por esta zona. La excavación de la necrópolis de este poblado ha permitido constatar la práctica de la incineración, al descubrirse un conjunto de sepulturas consistentes en urnas de cerámica que contenían las cenizas del difunto y que habían sido depositadas en hoyos realizados en la tierra. Junto con los restos quemados de los cadáveres ha aparecido un abundante ajuar funerario de influencias orientalizantes: platos de cerámica de “barniz rojo” fenicio, placas de marfil decoradas con figuras orientales, broches de cinturón fíbulas, así como la célebre kylix de Eucheiros.

Finalmente, destacamos el palacio-santuario de Cancho Roano en Zalamea de la Serena (Badajoz). De marcado carácter orientalizante, este edificio se cree que podía tener tres pisos de altura y estar rodeado por un foso. Presenta una planta en forma de “U”, con dos cuerpos adelantados a modo de torres. Delante se abre un gran patio, que sirve para distribuir el acceso al interior del edificio. Este monumento podía cumplir tres finalidades: residencia de un posible monarca de carácter religioso, lugar de culto y almacén.

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Cultura Extremeña © Heliodoro Núñez y Antonio Paniagua. 2003