La Edad del Bronce

El bronce es una mezcla o aleación de nueve partes de cobre y una de estaño; esta combinación produce un nuevo metal, mucho más duro que los dos componentes iniciales, y más fácil de fundir y de trabajar que el cobre.

La Edad del Bronce supuso importantes cambios en los pobladores de nuestro territorio y en la gestión y distribución de los recursos naturales.

En primer lugar, la organización social se hizo más compleja, agudizándose las diferencias entre los individuos. Aparecen los jefes, guerreros que detentan el poder sobre un poblado y que ejercen el control sobre un área más extensa y sobre las rutas que la atraviesan. Estas rutas naturales están vinculadas a la explotación y al comercio de los metales, principalmente el estaño, el cobre y el oro.

Son varias las manifestaciones culturales que demuestran el poder que detentan y ejercen determinados individuos o grupos sociales sobre el resto. Así, se han encontrado varios tesoros, depósitos ocultos de adornos de oro y armas de bronce, cuyos propietarios ejercían un dominio sobre el resto de la población. Son los tesoros de Bodonal de la Sierra, Sagrajas, Berzocana, Valdeobispo y Monroy. Entre los adornos de orfebrería destacan las torques.

Otro ejemplo de la existencia de estas minorías poderosas y que controlan la riqueza, son las estelas o losas decoradas: grandes soportes de piedra hincados verticalmente en la tierra (estelas) o dispuestas horizontalmente sobre el suelo (losas), que en una de sus caras presentan grabados. Hay dos tipos de estelas: las femeninas o “diademadas” y las masculinas o “de guerreros”. En las primeras, aparece un personaje esquematizado, que por sus atributos puede ser considerado una mujer, adornado con una gran diadema o tocado. Ejemplos de ellas son las de Bodonal de la Sierra y Capilla. En el segundo tipo, aparece también de forma muy esquemática la figura humana, acompañada de armas u objetos diversos, tales como lanzas, escudos, cascos, espadas, fíbulas, carros, etc. Ejemplos de este tipo son las de Torrejón el Rubio, Solana de Cabañas (ambas en la provincia de Cáceres), Cabeza del Buey y Olivenza (las dos en la provincia de Badajoz). Se han apuntado varias interpretaciones sobre la función de las estelas decoradas: señalización de una tumba, de una vía comercial o de paso del ganado, o bien una manera de marcar el territorio. De todas formas, parece clara su vinculación con las minorías dirigentes de las sociedades de la Edad del Bronce.

Las cuencas del Tajo y del Guadiana se distinguen por los tipos de poblados que se asientan en sus tierras.

Las prácticas funerarias también cambian, apareciendo un tipo de enterramiento individual en cistas: cajas realizadas con piedras para albergar los restos de los difuntos, cuyos cuerpos han sido colocados en postura fetal y, junto a ellos, se han depositado determinadas ofrendas.

Como hemos visto, durante la Edad del Bronce el territorio de la actual Extremadura se articula como un espacio fronterizo y permeable, atravesado por varias rutas en distintas direcciones que lo ponen en contacto con las influencias culturales de otras zonas como Andalucía, el interior de la Meseta, Portugal u otras regiones del Atlántico.

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La Edad del Bronce en Extremadura

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Cultura Extremeña © Heliodoro Núñez y Antonio Paniagua. 2003