El Paleolítico

Del griego paleo, “antigua”, y lithos, “piedra”: Edad de la Piedra Antigua. Durante la etapa más larga de la Prehistoria, el Paleolítico, se elaboraron instrumentos de piedra tallada. Éstos se obtenían sobre todo a partir de la cuarcita, abundante en nuestro territorio, al ser golpeada con un percutor de piedra o de hueso. De esta manera, se le extraían lascas e iba quedando un utensilio en el que casi todo su filo era cortante.

En Extremadura, del llamado Paleolítico Inferior, el período más antiguo del Paleolítico, se han encontrado hachas de mano (bifaces) y hendedores. En los períodos posteriores, la técnica se hace más compleja y se diversifican los utensilios y, junto con las hachas de mano, han aparecido las raederas, para extraer la grasa de los animales; los denticulados o lascas con un borde dentado para cortar; y las puntas de flecha.

Aunque se han encontrado los instrumentos que fabricaron y utilizaron, hasta el momento de redactar estas líneas, no se ha encontrado ningún resto fósil humano, correspondiente a los primeros pobladores de la actual Extremadura. No podemos olvidar que durante el Paleolítico se están produciendo distintas fases del proceso de hominización. En otras zonas de la Península Ibérica han aparecido restos humanos procedentes del esqueleto de diferentes especies de homínidos, tales como (del más antiguo al más reciente) el Homo antecessor, el Homo heidelbergensis, el Hombre de Neanderthal y, finalmente, nuestra especie, el Homo sapiens.

Estos primeros pobladores se dedicaban a la caza, a la pesca y a la recolección de frutos silvestres. Estas sociedades cazadoras y recolectoras debían estar formadas por un número reducido de personas relacionadas por lazos de parentesco (el clan) y, por tanto, debieron realizar una ocupación muy escasa del territorio que habitaban, predominando amplísimas áreas despobladas. Llevaban una vida más o menos nómada y vivían al aire libre, cerca de los ríos, o en cuevas. En los ríos encontraban la materia prima, la cuarcita, con la que fabricaban sus útiles y herramientas; además, eran los lugares por donde solían pasar los animales o acudían a beber, y donde también podían recolectar los frutos.

En cuanto a los yacimientos al aire libre, destacan los hallazgos en las orillas de los ríos extremeños, principalmente, el Guadiana y su afluente el Zújar, y el Tajo y sus afluentes el Alagón, el Tiétar y el Almonte.

Las cuevas que han contado con hallazgos de restos materiales paleolíticos se encuentran en una zona cercana a la ciudad de Cáceres, conocida como “el Calerizo”. Se trata de las cuevas de Santa Ana, del Conejar y de Maltravieso. En esta última incluso se han podido fechar los restos de arte rupestre paleolítico que han aparecido en ella, alcanzándose una antigüedad en torno a los 19.000 años. Aquí se han encontrado pinturas (manos en negativo, a las que casi siempre le falta el dedo meñique, triángulos y signos geométricos) y algunos grabados (la silueta de una cierva). Las pinturas paleolíticas pueden ser interpretadas con un significado mágico-religioso. En otra comarca extremeña, otra cueva que también cuenta con pinturas rupestres es la cueva de la Mina de Ibor (Castañar de Ibor, Cáceres).

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El Paleolítico en Extremadura

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Cultura Extremeña © Heliodoro Núñez y Antonio Paniagua. 2003