LA REVISIÓN

Quizá este último capítulo, relativo a la corrección del escrito, no debiera ir aquí, al final de todo. Hubiese sido conveniente poder colocarlo más adelante, después de Acrecentar de las ideas o de Organizar la información pero también es cierto que tendría que haberlo metido con un calzador.

Si ya es un prejuicio muy extendido que la revisión se tiene que hacer al final y sólo al final, todavía remacho el clavo hablando de este tema aquí y no antes. ¿Cómo puedo afirmar que la revisión es esencial, que se tiene que realizar durante todo el proceso de escritura y que afecta a todo el escrito, si sólo le dedico un capitulito al final? Ya que no encuentro solución, el capítulo se queda aquí, al final.

En ningún otro apartado del proceso de redacción se nota tanto la diferencia entre aprendices y expertos como en la revisión. La investigación científica demuestra que unos y otros se comportan de manera absolutamente diferentes cuando revisan, hasta el punto de que realizan dos actividades distintas, aunque se las llame del mismo modo: los primeros sólo reparan las averías de su prosa (errores, incorrecciones, defectos), mientras que los segundos aprovechan la revisión para mejorar el escrito de pies a cabeza, para hacerlo más claro, intenso, completo. Para los aprendices consiste en dar una capa de pintura a la prosa; para los segundos se trata de reconstruir el edificio del texto desde los cimientos. Flower (1989) describe con detalle el comportamiento durante la revisión de escritores aprendices y expertos. El siguiente esquema compara los objetivos, las técnicas y el método de trabajo de unos y otros:

DIFERENCIAS EN EL PROCESO DE REVISIÓN

APRENDICES
EXPERTOS
Objetivo:
La revisión sirve para corregir errores y pulir la prosa. 
La revisión sirve para mejorar globalmente el texto.
Extensión:
La revisión afecta a palabras o frases aisladas. 

Afecta a fragmentos extensos de texto, las ideas principales y la estructura.
Técnicas:
La técnica más usada es tachar palabras. Piensan: esto no suena bien, esto es incorrecto. 

Tratan la revisión como una parte del proceso de desarrollar y redactar ideas.
Manera de trabajar:
Revisan al mismo tiempo que leen el texto. Avanzan palabra por palabra.

Cuando detectan un problema, lo resuelven rápidamente.

Deciden cómo se tiene que revisar: leyendo el escrito, detectando errores, reformulándolo, etc.

Tienen objetivos concretos y una imagen clara de cómo quieren que sea el texto. 

Durante la revisión, comparan esta imagen con el texto real.

Dedican tiempo a diagnosticar el problema y planifican cómo pueden enmendarlo.

¿En qué columna te sitúas tú? ¿En la izquierda o en la derecha? ¿Revisas como un aprendiz o como un experto? ¿Con quién te identificas y en qué grado?

En resumen, los aprendices sólo saben revisar en la superficie del texto, con unidades locales como letras, palabras o expresiones, que leen y rectifican instintivamente cuando detectan alguna falta. Actúan sobre todo con criterios de corrección y gramática, intentando eliminar los defectos del escrito. Suelen sentir la revisión como una operación enojosa, aburrida, mecánica, que se tiene que realizar obligatoriamente, y que -¡qué remedio!- hacen con rapidez y desgana.

En cambio, los expertos se mueven en todos los niveles del texto, también con unidades globales y más profundas como ideas, párrafos, puntos de vista, enfoques, etc. Son capaces de revisar selectivamente, concentrándose en aspectos distintos. No esperan a encontrar problemas para actuar: pueden rehacer frases o ideas ya correctas para darles una forma o un sentido mejores. Tienen criterios definidos sobre lo que quieren conseguir y utilizan métodos variados para conseguirlo, según las circunstancias. Para ellos y ellas, revisar forma parte del acto de escribir, es un componente creativo que les permite avanzar e inventar cosas nuevas. No les provoca más pereza o aburrimiento que otras operaciones de la escritura. Por estas razones, los expertos no esperan a tener una versión completa del texto para revisar. Pueden valorar listas de ideas, notas, apuntes, esquemas, borradores o incluso los planes o las intenciones que todavía no tienen forma escrita, que sólo son pensamientos mentales más o menos huidizos. Utilizan la revisión en cualquier momento del largo proceso de composición del escrito, como una manera de valorar la tarea hecha y de rectificarla para que se adapte mejor a sus propósitos.

El esquema de la derecha muestra la posición central que ocupa la revisión y la conexión que tiene con el resto de procesos de escritura.

En conclusión, revisar es mucho más que una técnica o una supervisión final del escrito: implica una determinada actitud de escritura y un estilo de trabajo. Los aprendices que quieran modificar su comportamiento, no sólo tienen que entrenarse en un ejercicio técnico sino que deben desarrollar una actitud y unos valores sustancialmente nuevos respecto a la escritura.

Puedes hallar una GUÍA DE REVISIÓN en este enlace: GUÍA DE PREGUNTAS PARA REVISAR.


Como otras veces, los diez mandamientos o consejos deben resumirse en uno, que es el que cualquier escritor debería tener escrito con letra grande en la primera hoja del cuaderno -o quizás pegado a la pantalla del ordenador, con letra roja-. Es la pregunta última y decisiva, la que puedes y debes formularte en todo momento: ¿Ésta es la mejor versión de este texto que soy capaz de escribir? Como una pintura que no acaba, sin fin, sin meta, la escritura siempre puede llegar más allá... iPuede ser interminable y horrorosa!

Pero no siempre se tiene que revisar siguiendo esta especie de brújula de preguntas que es la lista anterior. Los tratados de redacción ofrecen ideas variadas e incluso curiosas para mejorar un borrador. Los diez truquillos siguientes son una selección personal hecha a partir de Murray (1987), Richaudeau (1978) y Flower (1989). Léelos y escoge tus técnicas preferidas para revisar.

Termino ofreciéndote algunos truquillos para revisar:

Releer el texto como un escritor, de manera exigente, dura y ambiciosa.
Releerlo poniéndose en el lugar del lector destinatario.
Pedirle a un lector real que revise el texto y que opine sobre él.
 Leer el texto en voz alta, oír cómo suena y corregirlo.
Comparar la versión final con los planes del principio.
Utilizar las herramientas de corrección del ordenador.
Resumir y abreviar el texto.

Otra técnica interesante consiste en marcar con rotulador fluorescente los siguientes componentes del texto:

COLOR ROJO
COLOR VERDE
Grupos nominales.
Frases con orden sintáctico estricto: S+V+P.
Palabras abstractas.
Verbos en voz pasiva.
Grupos verbales.
Frases con orden sintáctico variado.
Palabras concretas.
Verbos en voz activa.
Un texto enrojecido debería obligarte a reflexionar y retocar.  Un texto con predominio del color verde te indicaría que puedes seguir adelante.

Si deseas mayor información, consulta este enlace: TRUQUILLOS PARA REVISAR.